![]() |
| ¿Cómo sacar al ganso de la botella sin romperla? |
El secreto está en darse cuenta de que en realidad no hay ninguna botella. Salvo a la que le bajé un poco de vodka hace rato. Todo sea por acercarse más a uno mismo. Y si los días del calendario siguen volando delante de mí, no tengo de qué preocuparme. A veces me pregunto cómo sería deshacerme de todos mis relojes, colgar más espejos, invitar unos amigos. A ratos pienso cómo sería, invitar a alguien que en verdad fuera capáz de reflejarme. Debí tomarme las advertencias más seriamente. ¿Cómo sacar al ganso de la botella? No hay tal, digo. Cómo me extraño. Y es que en verdad me extraño. El problema no consiste en darle la vuelta a la noria, día tras día, año con año... toda una vida. En realidad es que la noria va contigo a todas partes, año tras año, vida tras vida. Y a veces me rasuro y todavía me falta sensibilidad en partes de la cara y recuerdo haber sido otra persona. De verdad recuerdo cuando me estrellé contra la botella. Pero la botella permanece y mi cuerpo se rompe. No necesito más relojes, sino una huelga más sincera. Un nuevo tipo de protesta.
