
Abrí la revista y no tenía mucho tiempo de estarla hojeando cuando me topé con tu nombre completo. Fue en la sala de espera, antes de pasar a mi cita con el dentista. Lo recuerdo porque tiempo después comenzaron los apagones en la calle. Lo recuerdo porque cuando se volvieron frecuentes y más largos supe con total certeza que era poco probable que te volviera a ver y eso por alguna razón, me hizo sentir incómodo. Supongo que también lo recuerdo porque al terminar de leer tu artículo me dieron ganas de escribirte. Pero no, lo más que llegué a hacer fue enviarte una solicitud de contacto en alguna plataforma laboral.