noviembre 2

    Ayer no saliste a pedir calaverita, te limitaste a contar los correos corporativos en tu bandeja de entrada. Sí, en domingo. Sólo los contaste, ni siquiera los leíste. Y hoy no te sorprendiste cuando tu jefe llegó disfrazado de payaso, más que nada porque siempre usa sacos de mangas muy largas y le gustan las corbatas de colores brillantes. No te sorprendió ni tantito. Eso, y luego te cargó el payaso:

-Señores, ¿cómo van esos pendientes?

octubre 23

Mis dientes

    Abrí la revista y no tenía mucho tiempo de estarla hojeando cuando me topé con tu nombre completo. Fue en la sala de espera, antes de pasar a mi cita con el dentista. Lo recuerdo porque tiempo después comenzaron los apagones en la calle. Lo recuerdo porque cuando se volvieron frecuentes y más largos supe con total certeza que era poco probable que te volviera a ver y eso por alguna razón, me hizo sentir incómodo. Supongo que también lo recuerdo porque al terminar de leer tu artículo me dieron ganas de escribirte. Pero no, lo más que llegué a hacer fue enviarte una solicitud de contacto en alguna plataforma laboral.

octubre 10

    Esto no es un spoiler. La definiría como una obra experimental. Los críticos dicen que siempre haces lo mismo cuando no cambias el estilo y simultáneamente afirman que perdiste el estilo si te atreves a hacer algo diferente. No soy crítico y este libro tiene un poco de ambos, por eso lo considero experimental. Hay un poco de lo mismo y hay elementos nuevos, aunque no precisamente en ese orden y es completamente debatible si se hizo respetando las debidas proporciones o siquiera en los lugares indicados. El resultado es este y es lo que hay. Quizá es por eso que a ratos, mientras lo leía creí escuchar la risa de McEwan proveniente del segundo piso, ... pero tal vez fue el vecino.

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