Cuando despertó la chica de las copias no estaba. Luis fue directamente al baño y llenó la tina. Una vez que el agua rebasó la marca apagó la luz, sumergió completamente su cuerpo y cerró los ojos. Sonaba. Solo sonaban las canciones. Una hora después salió del baño y corrió la cortina de la ventana. La espectacular vista del piso veinte. Puso por un momento su mano sobre el cristal frío. Se abrochaba la camisa y recordó la noche anterior cuando ella le dijo que le gustaba verlo ponerse la camisa. Le hizo falta añadir "frente a la ventana" pensó. Daba gracias a dios por dormir solo. Por estar solo consigo mismo y en paz. Y sus ojos pasaron de los edificios al contorno montañoso, hasta el horizonte; pinches buitres.