Comí con el abuelo. Se sentó en la cabecera del comedor y prendió un cigarro. Me platicó la historia de la extinción de la primera humanidad. Se hicieron esclavos de la precisión, me dijo mientras inhalaba, tomaron medidas muy exactas. Midieron el tiempo que le toma a la tierra girar sobre su propio eje y continuaron dividiéndolo. Pronto no bastaron las horas, ni los minutos. La precisión cotidiana se medía en segundos, después en nanosegundos. Los hombres continuaron dividiendo así el tiempo. El tiempo se dividió en espacios infinitesimales.
Pero, me dice, mientras mas pequeñas eran sus mediciones, también sus lapsos de atención. Dime, ¿qué pasa cuando uno continúa dividiendo algo indefinidamente, a dónde se llega?
Demasiada precisión, me dijo, ese fue el problema. Como yo no quería importunarlo, asentí con la cabeza y le pregunté entonces qué fue lo que hizo la siguiente humanidad. El tomó su cigarro y lo colocó en el borde del cenicero, se acomodó los tirantes y me dijo, muy sencillo, solo hicieron dos cosas: Eliminaron la primera persona del singular de todas las lenguas del mundo (en aquéllas en las que existía). La reemplazaron por la del plural. Ese fue el primer paso. Luego acordaron por consenso general, que la nueva unidad indivisible del tiempo correspondería a aquél que le toma a la tierra girar alrededor de su propio eje. O sea que el día se volvió la nueva unidad de medición, para comenzar a medir tiempos siempre mayores, en múltiplos, en órdenes.
Las constantes se fijaron de la siguiente manera; de la gran pirámide se rescató el valor mas preciso del año, luego se dieron cuenta de que el diámetro lunar medido en millas era cinco veces el valor que multiplicado por la máxima frecuencia de resonancia de Schumann coincide con la vuelta completa de la bóveda celeste a través de las doce constelaciones, que avanza a una velocidad constante de un grado cada 72 años.
Al contrario de la anterior humanidad, esta multiplicaba el tiempo; 1K-Año equivalía a 432 años, 1M-Año equivalía a 2,160 años, 1G-año a 25,920 años. Tiempos siempre mayores. Y la humanidad comenzó a respirar no solo mas hondo y profundo, sino mas lentamente. Así, nuestra especie trascendió sus propios límites espacio-temporales. No es sorprendente que los logros de esta nueva civilización fueran increíblemente mayores sucesivamente y continuaran así generación tras generación.
Las constantes se fijaron de la siguiente manera; de la gran pirámide se rescató el valor mas preciso del año, luego se dieron cuenta de que el diámetro lunar medido en millas era cinco veces el valor que multiplicado por la máxima frecuencia de resonancia de Schumann coincide con la vuelta completa de la bóveda celeste a través de las doce constelaciones, que avanza a una velocidad constante de un grado cada 72 años.
Al contrario de la anterior humanidad, esta multiplicaba el tiempo; 1K-Año equivalía a 432 años, 1M-Año equivalía a 2,160 años, 1G-año a 25,920 años. Tiempos siempre mayores. Y la humanidad comenzó a respirar no solo mas hondo y profundo, sino mas lentamente. Así, nuestra especie trascendió sus propios límites espacio-temporales. No es sorprendente que los logros de esta nueva civilización fueran increíblemente mayores sucesivamente y continuaran así generación tras generación.
El abuelo exhaló humo azul a través de los orificios nasales mientras cerraba un libro y entonces le pregunté: ¿Cómo sabes eso? Me miró abriendo mucho los ojos y me dijo, así es como se han transmitido estos y otros conocimientos generación tras generación, es importante llevar un registro de las cosas, es natural, todo comenzó con la palabra escrita.

