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octubre 21

   Dany Vano tocó el timbre del número 43 de la calle Oriente 25. Prendió un cigarro mientras ella le abría ... la puerta. Desde que se inventaron los celulares la gente se ha vuelto más irresponsable... o al menos eso aseguraban en la fiesta de anoche. No quiso verse en el espejo, eso siempre era molesto. Pero lo que más le molestaba era su retraso, esas reglas implícitas. No ese retraso, ella seguía reglando. Ella se asomó por la ventana y mientras prendía un cigarro pensó en las horas del día. "But I still have to face the hours, don't I?". Otra vez demasiadas. Inhalar, soltar. Inhalar. Respirar.

-Pásale Dany
-¿Así nomás?
-Pues sí, ¿a dónde quieres ir? Podemos ir a un café por aquí cerca.

   Dany pasó la vista por el patio sucio, la ropa colgada, un perro triste le movía la cola. La cola. Volteó un instante y luego atravesó la sala.

-¿Estás sola?
-Sí, pero solo dos minutos, mi hermana salió con su novio y mi papá está a punto de llegar.

   Dany pasó la vista por la mesa, libros de psicología, Herman Hesse y otros temas. Gina subía las escaleras y murmuraba consigo misma.

-¿Me regalas un vaso de agua?
-Tómalo, está en la cocina, déjame voy por mis llaves y ya nos vamos.

   Dany paseó por la cocina, abrió dos que tres puertas, no encontró los vasos y no parecía haber rastro de agua. Alguien debería lavar los platos en la casa, seguramente era trabajo de Gina, pero desde que había terminado la carrera, lavar platos no era lo suyo. Y ahora esto. Y ella llegó a la cocina.

-Están aquí.

   Se agachó. Jorge no podía evitar mirar a las mujeres cuando se agachaban, tenían algo, casi imposible de describir, ver a una mujer agacharse y alcanzar algo... cuando no sus pies. Caray. Y la rozó. Y ella dejó escapar una risa leve.

-¿La quieres sola?Y Dany se perdió. Y la pellizcaba.
-Ya te dije que aquí no.
-¿Por qué no?
-Guey, van a llegar mis papás, mi hermana viene en camino. No mames.
-¿No quieres?
-Sí, pero no aquí.

   Y se toquetearon como habían hecho antes. Dany tenía esa extraña sensación de estar haciendo algo malo. Y no pensaba en ella. Ni en nada. Como a veces pasaba... los viejos olores ya tan conocidos casi le eran indiferentes. Las sombras que se veían a través de la ventana. Los coches pasando. Tantas y tantas sombras. Los movimientos de la lengua. Una tarde cualquiera. Le quitó el pantalón. La buscaba. Sonó el teléfono de la casa.

-Nacho
-No guey, es Karla.

   Nacho era el novio de Gina. Siempre llamaba a horas no adecuadas. Esas cosas sucedían... en tardes normales. Es decir, como esta. ¿Quién chingados es Karla? Y Gina asentía en el teléfono mientras Dany que seguía buscándola, la encontró.

-...ajá...

   Y Gina estaba inclinada, pantalones abajo hablando por teléfono, Dany Vano la penetraba aburrido observando la ventana. Aburrido pero preciso. Certero. Y la línea del otro lado:
-¿Gina no vas a creer lo que me pasó! (Y su voz temblorosa)
-Ajá
-Iba a ver a Alex a las 6 y me acaba de llegar un mensaje.
-Ajá
-Iba a ver...
(y su voz se escuchaba temblorosa, frágil, casi fugaz)
-Unnnh (Y Dany encontró a Gina Faccaldo. Ya la penetraba rítmicamente)
-El mensaje decía... "Te veo hoy a las 8 mi amor, te extraño mucho Sofi"
-Aaah
(Gina volteó y le hizo una mueca indescifrable a Danny, él la interpretó como pudo... aumentando la velocidad)
-¿Quién chingados es Sofi? ¿Qué es eso? Ese mensaje no era para mí obviamente... qué hago? Lo iba a ver en media hora en su casa... no sé qué chingados hacer!
-HHHm ....
-Carajo Gina? Qué haces?
-Mmmh...oye ¿te puedo marcar al rato, es que me.... hmmmmmmm... ahorita te marco perdón.
   Gina colgó y se volteó, se apretó fuertemente contra las piernas de Dany. Fuerte. Fuerte. Miraba las sombras de la ventana.

Remedios Varo