Entré a la cabina del trigésimo tercer vagón preguntando por la persona que ocupa el mando. ¿Quién es ese imbécil que
insiste en contar? ¿En cantarme los números? ¿Por qué insiste en celebrármelos?, por mas que le he dicho que en
realidad lo milagroso es que la tierra siga girando sobre su órbita precisa.
Me explicaron que el piloto de mando seguía
atorado en la estación anterior y que nadie sabía cuánto tiempo llevaba ahí. Nadie sabía tampoco cuándo iba a salir, si acaso
salía. La pregunta entonces era evidente: ¿Quién es este farsante que continúa contando aunque yo ya no estoy ahí?
"Piloto automático, señor." me respondieron. Si, eso era posible, todos tenemos uno.
Abrí la puerta de la sala de controles y
noté que la palanca de marcha estaba en modo subjuntivo pluscuanperfecto. Había varios diferentes modos y demasiados
botones en el tablero. ¿Cómo putas saber la configuración correcta? "Presente indicativo, señor." los escuché decir. Moví
con gran esfuerzo la palanca, parecía trabada. Luego de cambiar el modo, la palanca temblaba pero la marcha adquirió mas
velocidad y casi vuelvo el estómago por la inercia. "Sujétela firme, señor."
Inmediatamente después de realizar el ajuste,
uno de ellos se acercó a mi y me entregó una carta del piloto atascado en la última estación, a propósito del número
cuarenta y dos. Le eché un vistazo rápido, el documento parecía auténtico. Anexo copia. ¿De dónde salió esto? "De la
estación anterior, señor." ¿Y cuál era esa? "Estación de paso, señor." Una alarma comenzó a sonar. ¿Y ahora qué pasa? "Nos
acercamos a la siguiente estación, señor." ¿Y cuál es ésta? "Estación por venir, señor." Me quedé pensando, apretaba la
palanca. ¿Qué? ¿Cómo dices?
Nota*: Lo mas parecido es la #41.
