diciembre 14


Enrique Serna - La Sangre Erguida
   
   Solo porque tú me lo pediste Enrique. Así de cuates. No es que me parezca anacrónico clasificar los textos en categorías. Es quizá que las categorías actuales en las que se podría clasificar un texto en sí son algo anacrónicas. Así pues, un texto con etiqueta de novela erótica puede ser todo menos eso; ni novela ni erótica. Una mezcla de relatos breves entretejidos por el protagonismo del miembro fálico hubiera funcionado mejor, eso: relatos breves. La verdad me gustan mas los cuentos cortos que publica Lulú Petite en el diario mexicano El Gráfico. Pero no porque me la pongan tiesa, sino porque son infinitamente más reales y verosímiles. La mejor manera de clasificar el texto sería comenzar por el final y declararlo colección de cuentos fantásticos con temas psicológicos y psiquiátricos, pasando por toda la farmacopea contemporánea que todos ya conocemos.

   Una psiquis sana no se encuentra a sí misma dividida entre un ente sexual y otro puramente espiritual. Una mente en balance coordina y administra de manera funcional las diversas necesidades de las partes que la componen sin negar ni llegar a anular ninguno de sus componentes. Cuando estas condiciones no se cumplen, la mente se vuelve por definición disfuncional.

   Las historias revelan cierto grado de desconocimiento respecto a las causas de las disfunciones sexuales así como los efectos secundarios de los beta-bloqueadores. Eso aparte, la novela en si no es mas que un espectáculo en el que los personajes se relacionan de manera enfermiza a través de su propia sexualidad frustrada. Muy adhoc, contemporáneo... Okey.

   Opinión Personal: Los relatos en sí son la obsesión de un adolescente con Manuela. Un adolescente que nunca supo lo que es que las novias de sus amigos se le insinúen o le presuman descaradamente el trasero a centímetros de la cara. Ese adolescente que en su momento tampoco supo sacarle provecho a eso si de pura pinche casualidad le llegó a pasar. Mismo adolescente que regresa años después a echar en cara su recién fabricada identidad sexual, restregándote su sexualidad extrovertida. La mera verdad, sigo prefiriendo personajes sencillos que no hagan del sexo tanto ruido, sino que sean mas pragmáticos, sin afanes megalómanos y sin tantos complejos, así como cuentos con finales menos fantásticos. Personajes pues, del tipo Henry Chinaski.

5/10  

Tu amigo Alberto