diciembre 31

   Comí con el abuelo. Se sentó en la cabecera del comedor y prendió un cigarro. Me platicó la historia de la extinción de la primera humanidad. Se hicieron esclavos de la precisión, me dijo mientras inhalaba, tomaron medidas muy exactas. Midieron el tiempo que le toma a la tierra girar sobre su propio eje y continuaron dividiéndolo. Pronto no bastaron las horas, ni los minutos. La precisión cotidiana se medía en segundos, después en nanosegundos. Los hombres continuaron dividiendo así el tiempo. El tiempo se dividió en espacios infinitesimales.

   Pero, me dice, mientras mas pequeñas eran sus mediciones, también sus lapsos de atención. Dime, ¿qué pasa cuando uno continúa dividiendo algo indefinidamente, a dónde se llega?


El límite cuando x se aproxima a infinito.

   Demasiada precisión, me dijo, ese fue el problema. Como yo no quería importunarlo, asentí con la cabeza y le pregunté entonces qué fue lo que hizo la siguiente humanidad. El tomó su cigarro y lo colocó en el borde del cenicero, se acomodó los tirantes y me dijo, muy sencillo, solo hicieron dos cosas: Eliminaron la primera persona del singular de todas las lenguas del mundo (en aquéllas en las que existía). La reemplazaron por la del plural. Ese fue el primer paso. Luego acordaron por consenso general, que la nueva unidad indivisible del tiempo correspondería a aquél que le toma a la tierra girar alrededor de su propio eje. O sea que el día se volvió la nueva unidad de medición, para comenzar a medir tiempos siempre mayores, en múltiplos, en órdenes.

   Las constantes se fijaron de la siguiente manera; de la gran pirámide se rescató el valor mas preciso del año, luego se dieron cuenta de que el diámetro lunar medido en millas era cinco veces el valor que multiplicado por la máxima frecuencia de resonancia de Schumann coincide con la vuelta completa de la bóveda celeste a través de las doce constelaciones, que avanza a una velocidad constante de un grado cada 72 años.

   Al contrario de la anterior humanidad, esta multiplicaba el tiempo; 1K-Año equivalía a 432 años, 1M-Año equivalía a 2,160 años, 1G-año a 25,920 años. Tiempos siempre mayores. Y la humanidad comenzó a respirar no solo mas hondo y profundo, sino mas lentamente. Así, nuestra especie trascendió sus propios límites espacio-temporales. No es sorprendente que los logros de esta nueva civilización fueran increíblemente mayores sucesivamente y continuaran así generación tras generación.

Años:
K-Años:
M-Años:
G-Años:

   El abuelo exhaló humo azul a través de los orificios nasales mientras cerraba un libro y entonces le pregunté: ¿Cómo sabes eso? Me miró abriendo mucho los ojos y me dijo, así es como se han transmitido estos y otros conocimientos generación tras generación, es importante llevar un registro de las cosas, es natural, todo comenzó con la palabra escrita.

diciembre 28

   Ya entrada la noche tomó el viejo camino al metro. Se trasladó en subterráneo hasta el centro de la ciudad donde subía deprisa las escaleras mientras esquivaba algunos vagabundos y borrachos. Llegó un poco temprano y tomó asiento en la barra. La luz ténue del interior le hizo sentir que todavía existen lugares acogedores. Antes de pedir un vino, trató de recordar ese que Charles Freck elige la noche en que decide morir, solo por ser un tipo de vino que nunca toma y no por otra cosa.

   El lugar estaba casi vacío, no medio vacío. Le recordó la casa, le recordó los días; tan llenos de nada. Cuando le trajeron su copa, lo único que pensó fue que también estaba vacía. Alguien acomodaba cosas sobre el escenario. Antes de terminarse la segunda copa, el cuarteto ya estaba tocando. El día sigue tan lleno de nada y Luis a ratos recuerda las navidades pasadas; un amor eléctrico. Extraña las largas caminatas, los periódicos, las comidas solitarias.

    Y mientras aquéllos dedos ágiles se deslizan sobre los trastes de la guitarra pensaba en lo placenteras que solían ser sus comida. Tan largas. Tan solitarias. El sentimiento de culpa por descuidar su relación con la libreta de anotaciones. No es tanto que esas cosas le duelan, es que se notan. Como a quien deja de ir al gimnasio o como a quien deja de tomar sus medicinas. Uno se descuida y se nota enseguida; un error aquí, un error acá, se acumulan lentamente como el cesto de la ropa sucia y de pronto ¡zas!

   Las cosas son así. Vacías.


diciembre 18

   Hoy que salí a dar una vuelta afortunadamente traía a la mano la cámara digital. Y es que en la barda había algo que me llamó la atención porque sabía que lo había visto antes... en algún otro lugar, aunque no lo supe inmediatamente. No se trataba de un logotipo ni de una marca registrada. Para ser mas claro, la imagen sobre la barda no tenía ningún sentido ni razón de ser. Para empezar porque imitaba la que yo mismo había dibujado con plumon blanco sobre la ventana de la habitación del tercer piso años atrás. Y la conclusión es obvia; esta realidad emula la ficción y no al revés, la sigue muy de cerca, tangencialmente, sin nunca llegar a alcanzarla. La pregunta obligada surge igual de evidente: ¿Existen otras mentes o solo la mía?
diciembre 18


diciembre 14


Enrique Serna - La Sangre Erguida
   
   Solo porque tú me lo pediste Enrique. Así de cuates. No es que me parezca anacrónico clasificar los textos en categorías. Es quizá que las categorías actuales en las que se podría clasificar un texto en sí son algo anacrónicas. Así pues, un texto con etiqueta de novela erótica puede ser todo menos eso; ni novela ni erótica. Una mezcla de relatos breves entretejidos por el protagonismo del miembro fálico hubiera funcionado mejor, eso: relatos breves. La verdad me gustan mas los cuentos cortos que publica Lulú Petite en el diario mexicano El Gráfico. Pero no porque me la pongan tiesa, sino porque son infinitamente más reales y verosímiles. La mejor manera de clasificar el texto sería comenzar por el final y declararlo colección de cuentos fantásticos con temas psicológicos y psiquiátricos, pasando por toda la farmacopea contemporánea que todos ya conocemos.

   Una psiquis sana no se encuentra a sí misma dividida entre un ente sexual y otro puramente espiritual. Una mente en balance coordina y administra de manera funcional las diversas necesidades de las partes que la componen sin negar ni llegar a anular ninguno de sus componentes. Cuando estas condiciones no se cumplen, la mente se vuelve por definición disfuncional.

   Las historias revelan cierto grado de desconocimiento respecto a las causas de las disfunciones sexuales así como los efectos secundarios de los beta-bloqueadores. Eso aparte, la novela en si no es mas que un espectáculo en el que los personajes se relacionan de manera enfermiza a través de su propia sexualidad frustrada. Muy adhoc, contemporáneo... Okey.

   Opinión Personal: Los relatos en sí son la obsesión de un adolescente con Manuela. Un adolescente que nunca supo lo que es que las novias de sus amigos se le insinúen o le presuman descaradamente el trasero a centímetros de la cara. Ese adolescente que en su momento tampoco supo sacarle provecho a eso si de pura pinche casualidad le llegó a pasar. Mismo adolescente que regresa años después a echar en cara su recién fabricada identidad sexual, restregándote su sexualidad extrovertida. La mera verdad, sigo prefiriendo personajes sencillos que no hagan del sexo tanto ruido, sino que sean mas pragmáticos, sin afanes megalómanos y sin tantos complejos, así como cuentos con finales menos fantásticos. Personajes pues, del tipo Henry Chinaski.

5/10  

Tu amigo Alberto

diciembre 9

Fragmentos de una carta a Santa Clós.

   Un tanto en broma y un tanto en serio, te comento lo siguiente: No estoy esperando realmente nada estas fiestas decembrinas. Déjame explicarte. Verás, no es que me haya convertido de pronto en un nihilista que desprecia esta y otros tipos de fiesta, quizá ya lo era de tiempo atrás.

   Hoy antes de volver, encontré la casa vacía. Un poco desordenada pero muy vacía. Tanto así, que me dieron ganas de estrenar esos audífonos de los que te hablaba. Sí... ya se que costaron un ojo de la cara pero para eso son los aguinaldos. Te platico que fue una delicia sacar estos pequeños audífonos de su funda. Y es que fue casi tan placentero como escuchar la tina llenarse de agua caliente y sumergirme lentamente en ella. 

   Tiempo después, acomodé mi cabeza sobre el mármol fresco. Antes de desplazarme recordé a Oliverio Girondo y su entrañable pero absurda búsqueda. Fue quizás el contexto que me permitió entender que tiene mas sentido aprender a volar que empeñarse en búsquedas frenéticas.

diciembre 2012
Fanny Wang
Fanny Wang


diciembre 1

   Alberto se despertó temprano, bajó las escaleras y antes de comer se preparó un café. Una vez abajo ya no sabe si debería prender el televisor o encender un cigarrillo. Quizá debiera optar por simplemente sentarse. Apaga esa basura y saca la tele. No. Mas bien apaga la tele y saca la basura. Alberto recorre el espacio entre su patio trasero y la entrada de su casa preguntándose si habría valido la pena aprovechar mejor el tipo de cambio. Una vez afuera, le preguntó al señor de la basura si había visto al chupacabras solo por si las moscas, pero el señor tomó su bolsa y pareció no escuchar el comentario. No solo él. Todos hicieron lo mismo.