1 de marzo




El ganso y la botella
¿Cómo sacar al ganso de la botella sin romperla?
 
   El secreto está en darse cuenta de que en realidad no hay ninguna botella. Salvo a la que le bajé un poco de vodka hace rato. Todo sea por acercarse más a uno mismo. Y si los días del calendario siguen volando delante de mí, no tengo de qué preocuparme. A veces me pregunto cómo sería deshacerme de todos mis relojes, colgar más espejos, invitar unos amigos. A ratos pienso cómo sería, invitar a alguien que en verdad fuera capáz de reflejarme. Debí tomarme las advertencias más seriamente. ¿Cómo sacar al ganso de la botella? No hay tal, digo. Cómo me extraño. Y es que en verdad me extraño. El problema no consiste en darle la vuelta a la noria, día tras día, año con año... toda una vida. En realidad es que la noria va contigo a todas partes, año tras año, vida tras vida. Y a veces me rasuro y todavía me falta sensibilidad en partes de la cara y recuerdo haber sido otra persona. De verdad recuerdo cuando me estrellé contra la botella. Pero la botella permanece y mi cuerpo se rompe. No necesito más relojes, sino una huelga más sincera. Un nuevo tipo de protesta.

8 de febrero

Y vuela lejos hombre,
que nada se interponga
La noche repentina
te vende falsas sombras
Y cuando uno no ama compra.

Cabeza de medusa;
su boca es invisible,
se va fijando en tu retina,
seduce de mil formas.
Y cuando uno no ama, compra.
Y es verdad.

Te llama y no te nombra.
Cuando uno no ama, compra.

Ella es la hermana de la luna.
Ella es tan viciosa para embriagar.
Y es más... te copiará como a un espejo y jamás,
jamás.
Jamás serás su dueño.

Así que... vuela. ¡Vuela!
Vuela lejos hombre.