septiembre 20

   Viajero cansado. Piloto automático y no precisamente el de la estufa. Pero aproveché para comprar un par de filtros para la aspiradora, ya que ese chiquero sí tenía mucho polvo. La parte más difícil es sacar la bola siempre creciente de basura acumulada. Darse cuenta de que necesitas otra aspiradora puede ser parte del problema. Al final el lugar quedó tan ordenado que casi se me olvidan los intentos desmedidos que hiciste para dejar tu marca por todos lados. Pero se te olvida que no hay restos de nada que no pueda limpiar con un buen desengrasante y una telita. Lo demás es lo de menos. El sol de las cinco a través de la ventana pegando directamente en la barra me revienta. No precisamente las pelotas. Debería tal vez poner unas cortinas. Esta vez fue completamente necesario comprarle un filtro nuevo a mi aspiradora porque literalmente no cabía más polvo debajo de la alfombra, donde te encanta barrerlo. Pensaba en tí, en tus intentos por anotar. Y en mis ganas de tirarme para el otro lado, hacerme wei y no cachar la bola. Simplemente dejar que pase a través de mi portería y verla golpear con fuerza la red.

   Prendí la tele, estaba el fútbol. Tiro directo hacia la portería... el arquero se avienta para el lado contrario... pero en el último momento el balón da de lleno en poste y sale fuera del área. Poste. ¿Qué clase de camarógrafos son ésos? El ángulo no me permitía ver la dirección de la pelota. El ángulo. Uno de estos días tengo que cancelar la pinche televisión por cable.