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julio 19

   Paso demasiado tiempo viendo las aves aterrizar desde mi terraza en el terreno de enfrente. Y es que a veces hace tanto aire que es imposible tocar tierra suavecito. Antes de sentir el jalón, cuando empezaron las turbulencias digamos que la situación era completamente "maniobrable". Como tenía varias horas de vuelo bajo el ala la neta es que decidí no apretar el botón de eyección. Preferí esperar a que terminara el mal tiempo. Además uno nunca sabe a dónde lo lleva la siguiente corriente de aire. No iba a insistir demasiado en aterrizar donde había fijado la vista. Un mes y medio, sin bronca. Más que eso quién sabe. Y es que en el último mes primero veía mariposas amarillas, luego no me asusté demasiado cuando empezaron a aparecer las negras, sólo me enfermé terriblemente del estómago. Quizá no lo tomé bien. No lo digerí. O tal vez literalmente me cagué. Porque la última vez que defequé de manera sólida todavía en medio de mi enfermedad (pinche cólera en los tiempos de Kundera) rompí la posadera del excusado de la oficina. El corazón no me dio ni para reírme. Todo por no eyectar a tiempo. Eyección a tiempo. Eyaculación todo menos eficaz. Hoy en la tarde hacía demasiado viento. Tanto, que las aves tampoco podían aterrizar. Sonreí mientras pensaba que estoy demasiado cerca de la tierra como para eyectar. Hace mucho que dejé de intentar hacer malabares con las aeromozas, así que lo único por venir es dejar ir y esperar que una última ráfaga de aire se apiade de mí y pueda mínimo tomar la pista correctamente. De lo contrario la nave, sobretodo las alas, se destrozarían más allá de una posible compostura rápida con el pinche mecánico local.

   Abigaíl, "La alegría del padre". Encontré una referencia en ese libro que tan desinteresadamente me prestaste, con rosas secas entre las páginas y una foto tuya tamaño infantil. Podría citarla, pero basta con que te diga que quien puso ese libro en tus manos te jugó una mala pasada. Tú lo pusiste en las mías. Y es como ese juego que jugaba cuando era niño, me pasas el libro y dices: "Tú las traes". Es casi como el kharma. Porque a pesar de haber bajado de peso, me siento todo menos más ligero. La página es la 137 y claramente dice que los hijos son la alegría de los padres. No voy a debatir si lo anterior es verdad o no, porque sería como pretender que tu nombre es una mentira y es todo menos eso. De hecho, antes que tú, nadie había llegado tan lejos. Tienes el récord de horas de vuelo. Los batiste todos, pasados y futuros. Si llego a tener una hija, tendrá tu nombre. Pero éso nunca va a ser, lo sé. Como también sé que la silla de madera que te aparté probablemente se pudra. Has de saber también que nadie le había dado un uso tan creativo antes que tú tampoco. Fue mi silla donde me sentaba a hacer las tareas en la primaria, hasta que luego simplemente pasó a ser el lugar donde me sentaba a grabar canciones. Su destino es pudrirse. Supongo que así debe ser, ese tipo de muebles no esperan a nadie, no esperan nada. ¿Recuerdas la silla? Tú y yo aquel día que pusiste tus dedos sobre mi boca y me miraste fijamente a los ojos en ese instante eterno que tú llamas "petite mort". Veníamos de ver la obra del ciclo de la vida, un musical de leones en Polanco. Esa fue la última vez que te vi.

mayo 8

   El otro día presté el libro que tanto te gustaba. Pero antes de prestarlo lo hojeé y me acordé de cuando estábamos en el tejado de casa de mi prima aquéllas vacaciones de semana santa. Caminaste al borde, miraste hacia abajo y me comentaste que tenías vértigo. Regresaste y me miraste a los ojos: "Tú me das vértigo". Luego se te hizo costumbre decirme todo tipo de cosas parecidas. Lección: nunca mires hacia abajo. Y tal vez ahora tú me podrías sacar de dudas respecto a si es una promoción o más bien una degradación pasar de ser escapista profesional a corredor ocasional, porque Parménides es algo anacrónico. (Otra de tus palabras favoritas.) Supongo que da igual, porque para morir bajo algún signo casi tendría que ser aplastado por una aplanadora y ni así sería una declaración suficientemente contundente para afirmar algo o para negar nada... respecto al valor de verdad de lo que se asevera ¿Es algo positivo ser aplastado por tu propio peso, como lo es negativo ser aplastado por el de las circunstancias? Posiblemente. No, no es probable, sólo posible. No, no estoy a dieta, pero sólo porque mi propio peso no es una amenaza para nadie, lo cargo sin problemas. Eso tiene que ser positivo, ¿no? A K le dije alguna vez que la había conocido en otra vida cuando se llamaba igual que tú. Eso sí fue algo negativo. Luego de plano cambié la sopa de letras por sopa maruchan. Fake plastic noodles. Eso fue antes de que me intoxicara y volviera a la sopa de letras, llegaran varias A's y todo volviera a empezar. Porque cuando le dije a K que había conocido a alguien que me recordaba a ella no le estaba diciendo mentiras: conocí a P. Y cuando Q implica P, P sólo si Q. Claro que, no he conocido a Q y por tanto la aseveración no tiene sentido. O tal vez no te puedo engañar porque sabes que formulé todo al revés a propósito. También es posible pero da igual.
 
   Sopa de letras. K, espero que estés surfeando en alguna playa de la riviera maya (en sentido figurado) y no literalmente dándole vueltas a la gran manzana. P, claro que estoy donde quiero estar. R, ¿mordida o abrazo fuerte?, difícil decisión. C, cuando vuelva te preparo hot cakes. D, feliz cumpleaños. Y tal vez debería buscar una letra más derechita y bonita; una letra más clara. Alguna letra manuscrita, no de pinche molde, con la cual firmar un acuerdo de extrema confidencialidad para discutir, compartir o quizá destruir esta siempre creciente lista de pendientes. Búsqueda frenética. Esa era tu frase cuando todavía buscabas. No, ya no corro en las mañanas, con los años mi propia sinfonía también ha adquirido considerable rigidez. Y si por causas de fuerza mayor lo tengo que hacer (éso de correr en las mañanas), prefiero hacerlo siempre después del desayuno... desde luego, saliendo por la puerta.
 

septiembre 13

Encuesta general de servicio 2015. Ayúdenos a mejorar. Marque la casilla que corresponda.

Cuando llegó al lugar, el acompañante...
a) Se presentó vestido adecuadamente y de acuerdo a la ocasión.
V    F 

b) Explicó las características del servicio para ejecutivas y las revisó con usted paso a paso.
V    F 

c) Pagó la cuenta en el punto de encuentro.
V    F 

d) Se comportó adecuadamente antes del servicio.
V    F 

e) Guardó la compostura durante el servicio y no le comentó sus más oscuros fetiches.
V    F 

f) Durante el servicio, perdió el control y el acto degeneró en un perverso juego de roles violento y degradante.
V    F 

g) En algún momento, quizá el peor, sugirió el uso de drogas o sustancias ilícitas.
V    F 

h) El acompañante ofreció llevarla a su domicilio después del servicio pero no se encontraba en estado para manejar.
V    F 

i) En caso de que la pregunta anterior sea afirmativa, ¿El acompañante le pidió un taxi?
V    F 

j) El acompañante dio seguimiento a su estado emocional los días posteriores al servicio.
V    F 

k) Yo recomendaría este servicio a mi mejor amiga.
V    F 

l) Yo estoy satisfecha con el servicio y lo repetiría.
V    F 


¿Su acompañante sufrió alguna eventualidad durante el servicio? Indique todas las que apliquen.

 Dislocación de implante/prótesis
 Infarto al miocardio
 Flacidéz extrema
 Incapacidad para realizar el cóito
 Pupilas dilatadas
 Súbita explosión del miembro
 

Comentarios, quejas o sugerencias:




La evaluación del acompañante será revisada por el departamento de RRHH. Posteriormente se determinará si el sujeto se encuentra en posibilidades de continuar brindando servicio ejecutivo. En caso negativo será sodomizado frente a colegas, colaboradores y jefe directo. El incidente será filmado y enviado a usted en formato digital en un lapso no mayor a 7 días hábiles para su satisfacción, tras lo cual el acompañante será cesado de sus funciones, dado de baja permanentemente de la compañía de escorts y liquidado de acuerdo a los estatutos vigentes de la Ley Federal del Trabajo.
 Yo, Patricia Rozas, acepto los términos y condiciones.



 

febrero 18

   Era de mañana y estaba en vigilia. La mente todavía retenía algunas imágenes del sueño de la noche anterior. Me concentré en la calle; alcancé a ver el arco, luego pasé una tienda extraña y llegué a la librería. ¿Recuerdas cuando decías que el tiempo conmigo no se hacía viejo? Yo ya no me acordaba, fue que miré la vitrina y un cuaderno sostenía que el tiempo envejece deprisa. Casi como yo. Pensé en mandarte mi ubicación por el sistema de geoposicionamiento global, desordenar átomos tuyos para hacerte aparecer. Pero encontré que estaba fuera de la zona A,B ó C, con un márgen de error inverosímil y el móvil con la siguiente alerta: "Position not supported". Pensé que me encontraba rozando el límite de las abscisas, o en todo caso fuera del grafo. Inmediatamente lo descarté dada la naturaleza de la alerta: "Postura insostenible". No volví a intentar mandarte mi posición absoluta, además no me gusta tomar riesgos antes del desayuno.

    Entré pensando en un café del nonno, en un sándwich austero. Y volvieron las imágenes del sueño: la carretera, la edificación, las olas. Ahora recuerdo, fue como estar en la foto enmarcada y colgada del pasillo que da al estudio en mi casa. Pero en esa foto yo soy solo un niño que hace castillos en la arena. Como nota mental decidí tirar mi manual freudiano de sueños a la basura y reemplazarlo por un diccionario gitano-español.
  Un hombre mayor atendía, me acerqué y le dije:
- Buenas, ¿vende café?
- Vendo libros de viejo: antiguos, raros, curiosos y descatalogados. ¿Va a querer café?
- Si. ¿Tiene de esos libros que cambian cuando uno los lee?
   El viejo sonrió:
- Por lo pronto los libros que tengo han cambiado ya, se han hecho viejos.
   Escudriñé la tienda con curiosidad, pero además del nombre no vi nada particular. Tal vez la edición especial de un libro que te hubiera gustado. Pensé en comprártelo y escribir una dedicación firmada como Francisco Bustos en las primeras hojas. Pensé en firmarlo y dejarlo ahí, esperar a que alguna otra fuerza lo colocara por fin en tus manos. Pensé muchas cosas. Finalmente dejé las afirmaciones y declaraciones al personal contable y no me vi en la necesidad de sostener nada hasta la noche 351, a saber: intenté volver a mandarte mi ubicación, pero me encontraba en ese lugar en el que sólo tomas conciencia de haber estado al abandonarlo.

Postura insostenible

junio 6

   Ese día pasaron por mí temprano. Pero antes, compré una revista y me senté a tomar café, quería matar el tiempo. Revisé el índice, sólo un artículo parecía interesante. Antes de terminarlo, vi tu nombre en los créditos. Me pareció extraño ver que el artículo fue escrito por alguien que afirmaba haber usado información tuya. Eso sí es extraño, digo, considerando que yo estaba a punto de salir hacia allá. Sí. La última vez fue contigo, ¿te acuerdas?
 
   Aunque me pareció raro, al cabo de un rato manejando lo olvidé. Y me tomó por sorpresa al doblar las últimas curvas y entrar al pueblo. Esperaba todo menos eso, llegar y ver esas letras sobre la pared. Era como si siempre hubieran estado allí, esperando a que llegara yo: "¿Puedes pensar en mi?" Nunca había recibido un mensaje de esos. Revisé mi celular. Tenía varias llamadas perdidas de un número desconocido. Luego estuve muy ocupado viviendo de corrido: yendo a cenar, tomando bebidas, algunas risas, durmiendo, repito. Sustituyendo cenas por comidas, repito.
 
   Y tembló por la mañana. De vez en cuando los sismógrafos marcan mi paso por el mundo. No, no estuve solo. Traía mi paracaídas. No, ya en serio, ¿no te acuerdas que pasaron por mi? En fin, eso hicimos. Y todo lo demás. Por mi parte, me dejé crecer los huevos, cambié a una dieta estrictamente vegana y cumplí con el compromiso de borrar tu número de teléfono. Cumplí con mi parte. Sospecho que tú no tuviste problema en cumplir con la tuya.
 

abril 2

   Los habitantes por fin decidieron ponerse de acuerdo; no iban a tolerarlo mas. La huelga duró años, fue entonces que comencé a sentir sus efectos en el cuerpo. Fue entonces que comenzó la fiebre. Esa noche mi cama se hacía grandota, se hacía chiquita. Pensaba que era yo, que me estiraba y alargaba, que me encogía. Ya no me peleo con mi cama ni me revuelco con ella, ahora estoy por encima de ella. Estoy sobre de ella. 

   Esa noche los habitantes parloteaban, sugerían cosas, algunas de ellas diametralmente opuestas. Se trazaron nuevos rumbos. Los habitantes, por tradición, toman decisiones y debaten sus asuntos en diversos consejos que los representan. Cabeza es el distrito mas numeroso, intestino delgado y gónadas son ampliamente poblados, sin embargo han perdido fuerza en los comicios de los últimos siglos. Finalmente decidieron tomar como modelo para las nuevas edificaciones, siete de las principales glándulas endócrinas. Sucedió entonces el golpe de estado, de estado de ánimo. Porque el ánima del cuerpo necesita siempre de nuevas instituciones para la correcta administración del cambio.

   Nunca se me ocurrió pensar que hubieran reglas. Sin embargo sobre la marcha fui descubriendo algunas que ya existían. Logré rastrear los efectos mas allá de sus causas. Encontré que eran anteriores a mí mismo. Encontré que me antecedían, como todo hasta hoy. Encontré que así había sido siempre y no había razón para dudarlo. Un mundo diferente era poco probable. En contraste, el mundo como se mostraba a principios del siglo veintiuno parecía incompleto, mal representado. Entonces no era bien visto dudar de lo que los habitantes decían y sin embargo a todos se les incitaba a mentir compulsivamente. Ante contradicciones tan evidentes, se elevaron los índices de apoptosis. 

   Dentro de los límites de la frontera encontré habitantes que vivían felices y otros infelices, todos ellos engañados. Comencé a pensar con mas frecuencia en mis sucesores, destinados también a engañarse. Comencé a contarlos. Al final perdí las instrucciones para ver el mundo en un grano de arena y sólo encontré las instrucciones para llorar del señor Cortázar. Es cierto, cuando me buscaron para explicarme las reglas y el valor de convergencia de S/A, pensé que estaban locos.

n:
A:
S:
A + S:
S / A:



enero 26

   Llevaba varios días sin dormir la tarde en que entré al estudio, aquella tarde que olía a ceniza y humo de cigarro. Lo encontré leyendo. Después de un rato levantó su vista cansada, tomó un lápiz y papel. Comenzó a dibujar. Yo observaba en silencio. Dibujó una persona, dibujó después el universo en su cabeza. Dibujó a otra. Señaló el breve espacio entre los dos dibujos y dijo: "Entre los dos está el mundo." No estoy seguro si se refería a este mundo, a otro, o si en todo caso eran parte de la misma cosa. Tomó nuevamente su lápiz y rellenó el mundo entre los dos. "Es lo que compartimos." Y fue cuando tomé el papel, señalé las aristas del borde rectangular, recorrí su perímetro con el dedo índice y luego en la esquina superior izquierda alcancé a trazar la letra 'U'. El rió, tomó el papel y anotó la leyenda 'An-Verso'. Le pregunté qué quería decir. Nuevamente rió y dijo: "Chiste local" Luego, mirando a través del vidrio por el que se mira, continuó:
- Vete a dormir, dicen que la iguana morderá a quien no sueña.
- Si. Se dicen muchas cosas.
- Chico listo. ¿Asi que quieres saber de qué se trata? Está bien, te lo diré: el anverso es el origen de la ilusión. -tomó el papel y lo volteó- El control se ha ejercido siempre desde otro lado. ¿Lo ves ahora?
   No le comprendí ese día, como tampoco creo comprenderlo el día de hoy. La última vez que visité el estudio, estaba lleno de ácaros de polvo. Me sorprendió que quedaran tan pocos libros. Un gato dormía sobre la silla. Su escritorio estaba cubierto de pelos y había juguetes encima. El suelo. El suelo tenía manchas de excrementos y orines de perro. Por mas que busqué, no encontré rastro de la medalla que conmemora los esfuerzos de toda su vida, seguramente está en manos de algún hombre que la merece y aprecia mejor que yo.

An-Verso

diciembre 24

   Cuando los días terminaron de acumularse en ese lado del estante decidí finalmente cambiar las ménsulas. Ya hace años de eso, pero ¿recuerdas aquél día? Una noche antes de Navidad. Yo insistí en terminar de ver la ejecución de los Love Electric hasta el fin. En realidad me encontré con Todd en el mingitorio y alcancé a cruzar una palabra con él. Salimos de ahí tarde y casi nos terminamos tres botellas de vino. Hacia la madrugada solo contemplaba la ciudad por la ventana. A la mañana siguiente despertaste con los ojos hinchados, nos dimos prisa y bajamos a pedir un taxi. Era una mañana particularmente gris. Atravesamos la ciudad en pocos minutos. Sentía el viento frío, se metía por la ventanilla y me daba en el pelo, en la frente, estaba por todas partes. Pocos días después te fuiste al sur. Varias veces pensé en visitarte. Mas bien no estaba pensando en irme de visita, creo que mas bien era una mudanza.

   Hoy salí tarde de la plaza. No se si hay poca gente porque cierran o cierran porque hay poca gente. Así son noches como hoy. Todo pasó rápido, como pasar sin hacer camino. Este año falleció mi abuela, ¿te platiqué el número de su habitación? En unas horas será el mismo circo de siempre. Idéntico. Los años me caen encima, ¿cómo esquivarlos? 

   Tomo la escalera eléctrica, descenso eléctrico, me introduzco en el interior del cono decorado, desciendo un piso. No alcanzo a descifrar si eso último fue simbólico, pero fue real. La última vez que te vi fue por casualidad ... otra vez el día antes de Navidad. Giré la cabeza y alcancé a verte en los peldaños superiores de la escalera. Permanecí de espaldas al movimiento mientras pensaba en pisar tierra firme, poner bien el pie y no tropezar.




diciembre 19

   Me encontraba en el ático, acomodando algunas semillas de pino y otras cosas cuando me topé con el regalo que el Dr. Larsen le dio a mi tatarabuelo antes de partir hacia las heladas tierras de la Antártida. No pude resistir la tentación y miré dentro. Encontré la siguiente nota escrita de puño y letra del doctor:
El Tablero de Mehen ha sufrido considerables cambios a lo largo de los últimos siglos, sin embargo conserva su característica forma de espiral y "puede ser entendido como un juego para la eternidad, con partidas que habrían durado una eternidad." (1)
Con respecto a la casilla 42, las reglas establecen que una vez ahí, la ficha pierde su turno hasta que otra caiga en ese mismo lugar, en cuyo caso intercambian papeles preservando así el orden de las cosas. Es decir, una vez que la casilla es ocupada por una ficha, las mismas reglas aseguran que siempre permanezca ocupada. 
El número 42, la semiósis ilimitada de los jugadores, es personificada como un laberinto. La ficha representa a los mismos jugadores desafortunados y neuróticos que durante los últimos diez milenios han habitado la faz de la tierra.   
El secreto que el número 42 codifica ha permanecido oculto y es intencionalmente ignorado. Sin embargo, varias mentes han intuído desde siempre el rol de este número en nuestra especie, como respuesta a la vida, el universo y todo lo que existe, sin que nadie haya llegado a formular jamás correctamente la pregunta. 
Dr. Larsen
   Guardé la nota y decidí llevar el juego a la sala. En el camino se me atravesó el espejo. Observador y objeto observado son la misma cosa. El universo se contempla a sí mismo. Los que antes sostenían que la tierra no se mueve insisten ahora en que dios no juega a los dados. 

Juego de la Oca

1. Timothy Kendall: Mehen: The Ancient Egyptian Game of the Serpent, por Irving Finkel. University College London.

diciembre 8

   No estoy seguro cuánto tiempo permaneció la caja. Algunas cosas permanecen, otras no. La verdad es que al final, pocas cosas duraron tanto como aquélla caja. Me es casi imposible evocar un recuerdo sin ella. La caja habita en mi, yo habito la caja. La caja es parte de mi porque yo formo parte de la caja. Cuando el día parece insoportable es hora de volver a caja. De hecho, nunca es tarde para volver a caja. Ese día se fue la luz, el viejo que percibía mi frustración, se sentó a hablar conmigo. Me dijo:

- Ahora voy a mostrarte cuál es el problema, cabeza hueca.
- ¿Cabeza hueca?
- Exacto… ya veo, el problema es que no hay vacantes.

   El viejo se acercó, extendió su mano y me la colocó en la frente. Después cerró los ojos y murmuró palabras ininteligibles.

- ¿Qué estás haciendo? Seguro hay que cambiar el fusible.
- Cabeza hueca.
- Te digo que revisemos primero el fusible, seguro se fundió.
- Ellos no son como tú, cabeza hueca. 

   Entonces el viejo realizó un movimiento brusco y pude sentir su mano atravesándome la cabeza. Me invadió una especie de claridad de pensamiento, una extraña paz interior. El viejo exclamó: "Listo cabeza hueca, caja idiota", juntando sus manos y acercándolas al suelo. Yo quería decir algo, pero nada venía a mi mente, la encontré profundamente vacía.

- ¿Cómo pensabas llenar un recipiente ya de por sí lleno? Cabeza hueca. 

   El viejo desapareció, inmediatamente volvió la luz. Ese día tiré la caja.

Vacío

noviembre 12


   Caminaba por entre las masas, por entre las mesas con nombres; pasión, fidelidad, respeto, intuición, etc. Encontré la puerta entreabierta y la vi a ella mientras se acomodaba el cabello. Sin voltear completamente a verme dijo: Vaya ¿Qué te parece? Yo respondí:
 - Solo regreso de las ruinas circulares, mesas y sillas. No sabía que estabas aquí. ¿Quieres que cierre la puerta?
- No es necesario, puedes quedarte si quieres.
   Melancolía, solsticios. Pensaba que el problema no son los círculos, sino las ruinas; no son los nombres, sino las etiquetas. Ella giró la cabeza como reaccionando a mi pensamiento y entonces me vi forzado a admitir que tenía razón, que el verdadero y único problema era que no tardaría en llover, que pronto todo sería como en esa canción donde es noviembre y está lloviendo. Después la miré contemplarse un rato mas en el espejo. 
- Escucha Al, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro, las que quieras.
   Respondí demasiado rápido. Alguien respondió por mi. Odio cuando eso pasa, aunque esta vez debo confesar que me fue bastante indiferente. Solo pensé que no se cómo romper el círculo, y que si era eso lo que ella quería saber, no tengo la respuesta. Estaba en lo cierto, podía hacer todas las preguntas que quisiera, daba igual.
- ¿Es verdad lo que dicen? ¿Tú escribiste los votos?
- En realidad no, los outsourceé; subcontraté al amigo de un amigo de una agencia de publicidad.
- Al.
- Si. Es decir, la mitad del discurso. El de ella fue propio.
- Obviamente.
- La oferta inicial incluía ambos votos, el paquete completo.
- ¿Y qué pasó?
- No quería convertir esto en una telenovela, así que los cambié.
- Hmmm, okey. Entonces, ¿cómo los escribiste?
- La verdad es que en otra vida asistí a tu boda.
- ¡Al! Ya. Sabes que no me caso ni en esta ni en otra vida.
- En la que te estoy hablando, lo hiciste. Después tu novio pronunció unas palabras breves, ¿en serio no lo recuerdas?
- ¡Mi novio? No, no me acuerdo la verdad. ¿Dónde estabas tu o cómo?
- Yo estaba silbando y cantando sobre una rama.
- Ja ja. Sí, a lo mejor eras el mismo árbol. Y luego, ¿cómo supiste que era yo?
- Por los ojos, por tus movimientos cortos y precisos. En realidad yo solo transcribí las palabras dichas aquél día, hoy el las reprodujo una por una frente a las ruinas circulares, tal y como fue antes, ahí está el mérito.
-¿En dónde? ¿En las sillas?
- En decir las palabras justas en el momento preciso, lo tuyo a tiempo y sonriente. ¿O no?
- Si, bueno si, tienes razón. Pero lo que yo quiero saber Al, es: ¿De dónde vino el mensaje?
- ¿Sabías que los egipcios después de embalsamar, retiraban el cerebro de los muertos y todos los órganos internos menos el corazón? Así se preserva el mensaje.
- No, no sabía, pero aunque todo eso que dices fuera cierto Al, no me contestaste y todavía quiero saber de dónde vino el mensaje.
- Ok, el hecho de que el mensaje se preserve no implica que el mensaje se transmita. Incluso podría transmitirse un mensaje digamos, indescifrable. Y tal vez este sea el mejor ejemplo. Es evidente pues, que el mensaje vino del otro lado, mas allá de las ruinas. Solo es posible escucharlo ajustando la frecuencia del instrumento a 432Hz.
   Por su expresión, asumí que no había visto nunca un instrumento de navegación y que desconocía totalmente el procedimiento para ajustarlo. Verifiqué la frecuencia requerida para romper el círculo. Era correcta. Levanté el aparato en forma de cono y lo coloqué sobre su cabeza. La miré y dije:
- Usa este casco, funciona como una antena y se reciben mensajes realmente inverosímiles.

octubre 20

   _________ es la ampliación del campo de batalla ____________ .
La selección mexicana / en la siguiente copa del mundo
El tráfico de armas en la frontera / más rápido, más furioso
El liberalismo económico / a todas las edades y clases
La legalización de las drogas / "reloaded"
El IVA homologado a las maquiladoras / al territorio nacional 

   Hoy que salí a caminar el pavimento era prácticamente nuevo, a ratos mis zapatos pisaban grava suelta. El trayecto hacia el parque fue breve y ameno, solo hasta el regreso noté que alguien me seguía. A veces me pasa. Podía escuchar sus pisadas detrás de mi. Entonces traté de acelerar el paso sin atreverme a voltear. Recordé que la gente cuenta los segundos entre el vistazo de un rayo y el sonido del trueno para calcular la distancia a la que se encuentra la tormenta. Presté atención; las pisadas de mi perseguidor acortaban los intervalos entre si, el sol estaba sobre mi cabeza. Cenit es el punto que se encuentra justo encima de la cabeza del observador. Podía escuchar la grava suelta detrás de las orejas, sus zapatos en la nuca. Sentí escalofríos pero no volteé. Tosí involuntariamente cubriéndome la boca y estirando el otro brazo, dejando escapar el característico tono gutural. Abajo, en el pavimento, pude ver la sombra de un brazo tratando de alcanzarme. Me agaché por reflejo y resbalé. El cayó conmigo pero solo me levanté yo. Para entonces el viento soplaba en dirección contraria. Durante el resto del camino se mantuvo a ras del piso, guardando su distancia, es decir, conservando la habitual. Empujo la pesada tierra con mis pies y a cambio ella me empuja a mi. Nota mental: el campo de la norma es muy reducido. Es muss sein.


septiembre 24

   Comí conmigo mismo y pensaba en mis planes para el pasado fin de semana. Al final terminé yendo a casa de un amigo al que hace tiempo no veía, pero del que a veces tengo noticias. Las cosas mas o menos sucedieron así: ese viernes llegué a casa, me cansé de ver presentadores con tenis rojos y sin corbata en las noticias, luego sonó el celular, era David. Una hora mas tarde estaba en su casa; muebles viejos, amplios espacios sin utilizar, grandes ventanas, primer piso. Lo encontré en el estudio, ante una pantalla enorme, sostienendo un control extraño con ambas manos.
- ¿Qué tal, cómo estás? No te escuché llegar. No me avisaron que ya estabas por acá.
- ¿Qué andas haciendo?
- Tengo que mostrarte esto, te va a encantar.
- ¿Qué?
- Bueno, es un "juego".
- ¿Cómo?
- Es sencillo, aquí está un mapa satelital, uno puede variar las frecuencias... jugar con las diferencias de presión, etc.
-Okey.
- ... puedes dirigir un rayo calórico así mira...
   David observó mi cara, se disculpó y fuimos a la cocina donde me ofreció un vaso de agua y platicamos del clima. Luego me dijo: "En serio, tienes que ver esto." Nuevamente nos dirigimos a su estudio, donde prosiguió a explicarme con mas detalle las reglas del "juego". Al principio yo solo lo veía seleccionar diferentes frecuencias, dirigir rayos incandescentes y otras cosas que no estaban claras.
- Oye Al, ¿vas a ir a ver a Muse?
- No creo, esta vez no.
- Hmm... muy mal, ¿cómo se llama ese disco en vivo que siempre escuchábamos... ya sabes en tu coche?
- HAARP.
   Cenamos, estuvimos entretenidos un rato mas, le tomé una foto a la pantalla, luego me excusé alegando cansancio y nos despedimos. Abrí la puerta principal al exterior, ya era de noche. Cuando salí de su casa pude sentir algo diferente en el ambiente, como si el aire estuviera cargado de pequeñas partículas, energizado. Por alguna razón pensé en Orson Scott Card mientras conducía a casa. Puente, fin de semana largo. Todo el fin de semana pensé en eso y en el nombre del disco.


septiembre 5

Osirion Abydos
  El día en que cumplí medio siglo mis amigos insistieron en llevarme al templo. Como llevaban ya un tiempo insistiendo, no opuse resistencia. Es decir, no mucha. Antes de que comenzara la ceremonia nos separamos, tiempo después me encontré solo frente al sabio.
- Dime entonces, ¿qué recuerdas?
- No mucho, por eso estoy aquí.
- Debes recordar algo.
  El problema de la memoria es que no nos pertenece, para recordar algo es necesario tener un lazo directo al recuerdo, una especie de enlace bidireccional. De otra manera, el recuerdo es imposible de evocar, pues simplemente se niega a ser evocado.
- Lo he olvidado casi todo.
- Ya veo.
  El sabio era una persona mayor, usaba barba y pelo largo. Lo vi caminar hacia la barra apoyándose en su bastón de madera. Tomó algunos recipientes de vidrio, murmuró unas palabras y finalmente encendió la antorcha. Inmediatamente el templo se iluminó. Sobre las paredes había grabados dibujos antiguos, quizá caracteres de alfabetos antaño olvidados. Lenguas muertas.
- Lenguas muertas.
- ¿Cómo dices? ¿Acaso recuerdas algo ya?
- No. En absoluto.
  Los ojos del sabio me observaban fijamente, el templo se mantenía iluminado y podía percibir un calor sofocante. Le mentí. Debió haberlo notado por la manera en como me miraba. Y yo, no es que no recordara nada, es que en algún momento tomé la decisión consciente de olvidarme.
- ¿Con que ya lo recordaste, eh?
- Fue una amnesia voluntaria.
- Recuerdos que no quieren ser evocados. Ya veo. ¿Y cuándo fue eso?
  Me quedé pensando un rato, luego otro. No podía saberlo con exactitud, había tenido lugar un informe político esa semana, palabras mas palabras menos... Y me dirigí al sabio:
-Fue justo el fin de semana que estalló esa guerra y yo perdí casi todos mis ahorros.
-Eso ha pasado ya cerca de un millón de veces.
-¿Qué exactamente?
-Exactamento eso que acabas de decir.

julio 23

   Encontré el laboratorio del Profesor Conway muy oscuro, salvo por una lamparilla. El ordenador continuaba encendido sobre la mesa de trabajo. A pesar de la falta de luz, alcancé a distinguir un cuaderno entreabierto, estaba todo garabateado, con signos raros y varias anotaciones que no entendí muy bien, decía algo así como...
Nota: No alterar los valores de los parámetros fundamentales.
λ = $_CONST ['cosmo'] = 1/10^120
α = $_CONST ['elecmagt'] = 1/137.0359
μ = $_CONST ['pro/elec'] = 1836.15 ...
   ¿"Vida artificial", "Programador Martin", "Variables superglobales", "Generación tras generación"? ¿Qué son estas tonterías? La lista se extendía sobre lo que parecían ser dos páginas, pero no me llamó tanto la atención eso como la nota al márgen, las reglas, si no me equivoco: Un organismo no debe tener demasiados vecinos o morirá. Asímismo, un organismo aislado también está condenado a morir. Sin embargo, un número de tres vecinos es óptimo para el surgimiento de una nueva vida ... El ordenador permaneció prendido, sobre la pantalla pude ver aparecer diminutos puntos, simulaban moverse y luego desaparecían.

junio 17

   Las calles mojadas en las primeras horas de la madrugada. Yo estoy sentado en el sofá de la sala, no hay luces encendidas. Me levanto, tomo las llaves del auto y salgo. Una vez allí cierro la reja, abro el coche...
 - ... tomas asiento y metes el embrague mientras giras la marcha. (dije)
 - Eso es, exactamente. (Luis asiente con la cabeza)
 - ¿Y? 
 - Tu sabes, comencé a seguir al auto gris.
 - Si.
 - Serio. No era un Caribe blanco, era un auto gris.
 - ¿Hasta dónde le seguiste?
 - Esperé un poco en el semáforo.
 - ¿Qué estabas esperando?
 - Solo permanecía ahí, dejando que se alargara la distancia entre ambos.
 - ¿Y después?
 - Continué siguiéndolo por las calles mojadas, el aire se sentía frío y se llevaba todos los sonidos en otra dirección.
 - ¿Cómo?
 - En contrasentido tal vez.
 - Hmmm... ¿por el carril del trole? Y el auto gris, ¿hasta dónde le seguiste? (pregunté)
 - Hasta que se detuvo. (Luis hizo un gesto indescifrable)
 - Y, ¿dónde fue eso?
 - ¿Has oído hablar de la "singularidad"? (me miraba fijamente)
 - Uno escucha muchas cosas, pero no cambies el tema. (contesté)
 - Pues hasta ahí lo seguí y todavía mas.
 - Luis ya dime, ¿realmente qué estabas haciendo parado en ese semáforo de luz verde?
   Luis miraba por la ventana indiferente: "Te digo, antes de llegar al punto en el que convergen todos los caminos, esperaba a que la distancia entre los carros fuera lo suficientemente amplia."

junio 1

   Hace algunos años, se encontró entre los archivos mejor resguardados del Departamento de Defensa, el Informe Akoff, filtrado a través de WikiLeaks y cuya página final se reproduce a continuación. Hasta la fecha se ignora a quién se dirige:
   Mediante la presente, solicito se tomen en cuenta y se evalúen las siguientes características del experimento que han mostrado ser tendencias generalizadas y no hechos aislados. A saber que los sujetos de control:
  • Se aferran demasiado al estadio transitorio que ellos denominan "vida".
  • Se consideran secularizados, sin embargo se resisten a aceptar su realidad cíclica: envejecer, morir y renovarse.
  • "Viven" de acuerdo a lapsos de tiempo imaginarios.
  • Son dominados por el miedo.
  • Han erigido muros entre ellos.
  • Tienen barreras idiomáticas y culturales.
  • Son incapaces de aprender de sus diferencias.
  • Son incapaces de comunicarse con los animales.
  • Dedican mas del 90% de su energía y tiempo a tratar de controlar cosas que no comprenden.
  • Han sucumbido a los intereses y fuerzas ocultas que los mantienen separados.
  • Han vuelto a construir una sociedad sociópata. 

Mas aún, entre los sujetos de control:
  • No existe una fuerza de trabajo suficientemente organizada para alcanzar las metas comúnes de la especie.
  • No existe un mecanismo que impulse el surgimiento de líderes suficientemente calificados para la organización de la sociedad.
   
   Por todas estas razones, considero que el curso de acontecimientos es ya irreversible, por tanto el resultado es evidente: la especie humana nunca trascenderá sus propios límites dadas las presentes condiciones en el ambiente expuesto. Es por ello que doy mi recomendación de terminar el experimento y sugiero sean tomadas las medidas necesarias para reiniciar las variables globales del simulador a la brevedad. 

Carl Z.Akoff

mayo 30




"El amor es un asunto de tiempo: no sirve conocer a la persona correcta demasiado pronto o muy tarde."




   El cuaderno de notas que encontré afirmaba que el viernes estuviste de visita en un hospital, no decía en cuál. Supongo que no importa. A la mano solo estaba el número de habitación, a la que le tomaste foto. No decía exactamente qué estabas haciendo ahí, pero puedo suponer que no andabas recordando las navidades pasadas. ¿Acaso si?

   Otra de las notas interesantes decía que ese mismo fin de semana, en otra parte, el mensaje era mas claro. Porque a veces se te olvida precisamente eso. Y aunque lleves el mensaje grabado con tinta indeleble sobre la piel para recordártelo a ti mismo, se te sigue olvidando... y es que chi va piano, va lontano. Pero tu eres una pinche liebre que cree que puede dormirse a la mitad del camino porque el mundo no le sigue los pasos. Y todos sabemos cómo termina esa fábula. Yo lo se, porque es una de las pocas notas que no quemaste. Ahí está y dice que no hay cuento que odiaras mas cuando eras niño que el de la liebre y la tortuga. Yo, quizá por eso y otras muchas cosas, preferí quedarme dentro del caparazón. Pero últimamente me invade una extraña sensación, como una premonición. Y es que, qué tal si uno de estos días te despiertas, así nomás. Y te pones a correr, solo que esta vez no te cansas y me dejas atrás. Y ¿qué tal que ... ahora si ya no te alcanzo?

mayo 15

   Los pudores de Lucas no son los míos. Antes de entrar al tocador recordé que traía conmigo el reloj de pulsera digital, había que aprovechar. En vez de poner manos a la obra, decidí que sería buena idea cronometrar el evento, con el fin de hacer competencias y romper mis propias marcas.

   Los preparativos son importantes. Yo por eso recomiendo una taza que permita mantener los muslos paralelos al piso. Una taza baja proporciona un sentimiento de dominio y seguridad únicos. Caso contrario, las piernas se suspenden cual sillas voladoras, provocando una extraña sensación de incomodidad. Después, hay que asegurarse de estar lo mas cómodo posible y relajarse. Solo entonces fui capáz de realizar la medición.
   A veces pienso que la sonoridad de la taza depende del nivel del agua. En otras ocasiones, sentado sobre tazas mas elípticas siento que... mas que nada, influye la longitud de sus radios. Es decir, influye todo menos yo. ¿Pensaba en estas cosas Lucas? Seguramente no.

   Ahora era diferente, el cuarto dejaba pasar la cantidad de luz adecuada, las ventanas de colores, el estado de confinamiento; dos minutos, cuarenta y cuatro segundos. En los primeros tres minutos se hizo el universo. Hay quienes insisten en que lo que hago es ocioso, yo digo que es el mas puro espíritu de superación personal. 

"En los departamentos de ahora ya se sabe, el invitado va al baño y los otros siguen hablando del viagra y de la muerte por SIDA de Michel Foucault..."

marzo 24

   Salí a la calle, la encontré despejada. Yo, tú, nos y todas las formas de los espejismos. Poca actividad, ningún negocio abierto, a lo lejos el semáforo en preventiva. Atravesé sin ningún problema. Ya en el otro lado aceleré el paso. El otro día creí haberte visto en el gimnasio. No estoy seguro de que fueras tú, quizá solo alguien que se parecía a ti. Y esa noche soñé que íbamos a Paris... Bueno, mas bien soñé que estábamos allá. 

   Giré a la izquierda sobre la calle principal para hacerme camino hacia el cajero automático. No hubo filas de espera, no hubo personas entrando o saliendo, solamente introduje la tarjeta y tecleé lo que se me pedía. Ya con efectivo en mano, compré el diario y otras cosas. Estábamos en Paris al mismo tiempo, pero nunca nos vimos. Coincidir es un arte. Esperé a que se iluminara la señalización verde que indica que el peatón puede cruzar la calle. Me fui acercando a la acera pintada con el paso peatonal. La señal se iluminó. Coincidir es un arte divino. Atravesaba pausadamente la calle mirando hacia el frente con los ojos en la señal verde al otro lado. En el último tramo algo me forzó a voltear. Un camión se dirigía a toda velocidad contra mi, iba tan rápido que me hizo preguntarme si no estaba cruzando la calle en el momento equivocado. En cualquier otro momento, no este. Miré hacia el frente, la señal verde prometía amparo. Me tragué todas sus promesas sin acelerar el paso. Camellón. La señal continúa en verde y de nuevo me dispongo a cruzar la mitad de la calle que me falta. Me senté en un café a pensarte, a escribirte, creo que nunca lo supiste. Los primeros pasos atravesando la calle. Los segundos. Siempre los segundos. Los minutos. Anchos minutos. Un coche quiere dar vuelta. No le hace gracia esperar a que pase. Todos los conductores creen que soy un espejismo que aparece y desaparece a determinadas distancias sobre sus parabrisas y que el truco consiste en aproximarse con determinación a cierta velocidad. Continúo sin acelerar el paso. Te vi en el gimnasio pero tú no me viste a mi y si me viste, lo disimulaste bien.