mayo 15

   Los pudores de Lucas no son los míos. Antes de entrar al tocador recordé que traía conmigo el reloj de pulsera digital, había que aprovechar. En vez de poner manos a la obra, decidí que sería buena idea cronometrar el evento, con el fin de hacer competencias y romper mis propias marcas.

   Los preparativos son importantes. Yo por eso recomiendo una taza que permita mantener los muslos paralelos al piso. Una taza baja proporciona un sentimiento de dominio y seguridad únicos. Caso contrario, las piernas se suspenden cual sillas voladoras, provocando una extraña sensación de incomodidad. Después, hay que asegurarse de estar lo mas cómodo posible y relajarse. Solo entonces fui capáz de realizar la medición.
   A veces pienso que la sonoridad de la taza depende del nivel del agua. En otras ocasiones, sentado sobre tazas mas elípticas siento que... mas que nada, influye la longitud de sus radios. Es decir, influye todo menos yo. ¿Pensaba en estas cosas Lucas? Seguramente no.

   Ahora era diferente, el cuarto dejaba pasar la cantidad de luz adecuada, las ventanas de colores, el estado de confinamiento; dos minutos, cuarenta y cuatro segundos. En los primeros tres minutos se hizo el universo. Hay quienes insisten en que lo que hago es ocioso, yo digo que es el mas puro espíritu de superación personal. 

"En los departamentos de ahora ya se sabe, el invitado va al baño y los otros siguen hablando del viagra y de la muerte por SIDA de Michel Foucault..."