11 enero

Deceso. Aterrizaje forzoso. No escuchó las llamadas perdidas de su celular. Gustavo dice que quiere una casa. Se levanta de la cama y maldice la pista de aterrizaje, maldito el piloto que lo estrelló en esta isla desierta. Y entonces pensaba que lo único peor que estar en una isla desierta era estar con Isabel en una isla desierta. El día desaparece, se le escurre entre las manos, la agenda le miente constantemente y él la blasfema, la viola. La piensa otra vez, dos de la mañana. Isabel interrumpe:

-¿Vas a seguir con tu berrinche?

Joaquín Luxado se imagina cómo sería su vida si hubiera estudiado para piloto de aviación... con todas esas paradas de una sóla noche... las aeromozas, tantos lugares por conocer, hunde la cabeza en su almohada, respira profundo, guarda silencio. Sí, podría ser alguien diferente en cada lugar, cada noche. Reinventarse 365 veces al año. Isabel insiste:

-¿Quieres seguir peleando?

Y Joaquín se imagina las nubes. Quiere seguir planeando. Escucha los ronquidos de Pedro, escapa a otro lugar, mira sus pies y los entierra en la arena de alguna playa de Oaxaca. Isabel le recuerda que no es una playa sino una isla. "Islabel: si me sobrevives no te cobro renta". Pinche isla desierta.

-¿Entonces qué berrinchudo? Abrázame.

Arrecife, piedras peligrosas, afiladas, angulares. Agenda llena. Prioridades. Viaje de ida, nunca redondo. Paquete todo incluído. Nunca de regreso. Nunca de vuelta. Al origen. Puro fondo. Se acomodó más en su almohada, la noche era perfecta, no sonaba nada. Nada salvo la cacofonía y esa voz gutural, amplitud modulada, entonación perfecta. Esa tipluda:

-Abrázame... ¿ya no me quieres? ... ¡Pues entonces peléate tú solito cabrón! Te vas a pelear solo toda la noche. Y seguimos peleando si quieres. ¡Ya estoy harta siempre es lo mismo!

Ahora cada vez que alguien pide un paseo en lancha a esa isla, el capitán guarda un minuto de silencio en honor de Joaquín y lanza un salvavidas también en honor de aquéllos días de naufragio. A veces dicen que todavía se escuchan los gritos entre los acantilados... en esas noches tranquilas en que todo mundo duerme excepto la isla, excepto la islabel.