Hoy me pregunté qué pensarán los chicos de sistemas cuando tengan que borrar los archivos de un exempleado de la compañía y se topen entre sus documentos una versión digital de Mein Kampf. ¿Lo tacharían de racista? ¿Antisemita? Quizás solo era un empleado curioso, después de todo hay otros archivos de temas muy diferentes. Recuerdo que alguien famoso, famoso de entre las filas, si no hasta recordaría el nombre... dijo alguna vez que tener la mente abierta llevaba consigo un enorme inconveniente: todo mundo quiere meter ideas en ella. No lo se de cierto.
Salir de entre las masas del transporte suburbano y ver la foto de Fuentes junto a otra publicación que muestra a una edecán argentina desnuda y sacando la cola. Algo macabro se gesta en esta ciudad. Todos los días. A cada rato. Meses de muertes. Y el sentimiento de que nos abandonan los mejores hombres. No quiero enumerarlos. No quiero enunciarlos. Nos abandonan desde todas las trincheras. Es curioso como se siente completamente diferente leer a autores muertos porque al terminar siempre tengo esa sensación de haber hablado con un fantasma. Y quizá sea justo eso. Y el hecho de que entré al café de siempre a leer el periódico pero en mi lugar habitual alguien casualmente había dejado el Reforma del día anterior. Suceso que me permitió enterarme que Fuentes escribió su última columna todavía publicada en ese diario el día de ayer.
¿A dónde van los pinches muertos? No los 49 del otro día. En general. Y en general este. Todavía tengo una foto suya en el cuarto de mi casa, hace mucho que no voy. Quizá debería quitarla, archivarla. Un amigo se quedó con mi único libro autografiado por él, La región más transparte edición de los setentas. Quizá debería reclamarlo. Subastarlo o algo. Por cierto que alguna vez también de hecho jugué con la idea de llamar a mi hijo Ixca. Es como cuando EPN en la FIL nombra esa novela donde el protagonista es él mismo, y están él y todos sus amigos... ese chamaco imberbe y todavía comete la desfachatez de afirmar que el autor de la novela es otro. Yo no se a estas alturas quién inventó a quién. Si el autor inventó a sus personajes o los personajes se niegan a reconocer que tienen autor. Son temas muy delicados y si no se tratan con el debido respeto uno podría caer en el error de pensar que se hace Fan Fiction. Porque ya nadie podría preguntarle a Carlos si cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Y viene a la mente Roque Dalton a propósito de las muertes. Es una de las cosas mas serias... eso. Eso de darse cuenta de que alrededor tuyo las personas comienzan a morir. Y yo no puedo evitar escuchar la voz de Steve Jobs preguntando... ¿Si es tu último día de vida de verdad querrías tomar ese puto camión y luego el tren y transbordar otras dos veces para llegar tarde a un trabajo que ni disfrutas? No realmente. No. Y en medio de todo el caos todavía hay quien afirma que el arte proviene del vientre de una sociedad rota... o sea como esta. Pero que preferirían, así de cuates, no tener nada de qué hablar. Suena suficientemente razonable, te lo creería de cualquier persona... pero es casi impropio que la frase provenga de un artista. Es quizá el tiempo transcurrido entre la ya tan lejana noche navegable y su más próximo arrecife. No es que sea políticamente incorrecto. Es una grosería.