junio 14

    Ese día, Eduardo decidió tomar una larga caminata de regreso a casa. En vez de doblar como siempre a la derecha, decidió de último momento tomar el camino abajo y a la izquierda. No había adelantado mucho cuando se topó con un extraño local de antiguedades, cuadros y jarrones. Lo notó inmediatamente por el olor a incienso que emanaba del interior. Se asomó curioso. En la pared, y a manera de grafiti urbano, se leía: La muerte no existe. Dentro, un anciano de largas barbas fumaba una pipa de agua.

 -Siéntese joven, lo invito a pasar. 
 En ese momento apareció la compañera del anciano, vestida con mantas y una mascada alrededor del cuello.
 -¿Anahí, por qué tardaste tanto? Tenemos visita.
 -Al, los pájaros no son visitas... ¿O ya hablas con las hormigas?
 -No querida -dijo el viejo- Ya no me hablan ni siquiera las hormigas.
   Eduardo pudo ver por un momento el brillo en los ojos del anciano al pronunciar esa última frase. Era como si se hubieran encendido. La frase resonó unos segundos en su cabeza, como si ya la hubiera escuchado antes, en otra parte.
-En otra parte. -Murmuró el anciano mientras miraba cómo Anahí sacaba otra varita de incienso y la colocaba en su sitio.
 -¿Qué dices anciano? - Dijo Eduardo.
 -¿En otra parte? -Repitió el anciano mientras aspiraba de su pipa.
 -¿En cuál otra parte anciano?
 -En cualquier parte. En realidad no importa. -Dijo el anciano con su voz seca y cansada.
 Anahí lo miró y sonrió. Eduardo estaba notablemente incómodo.
 -Sólo son un par de viejos chochos. ¿Qué hacen aquí?
 -¿Aquí o en otra parte? -Dijo el anciano.
 -¿De qué parte estás hablando? -Insistió Eduardo.
 -De la que no está aquí supongo. -Dijo mientras se sacaba la pipa de la boca. Anahí lo miró duramente.
 -No seas tan cruel con el muchacho Al, vino solo por curiosidad.
 -La señora tiene razón viejo, esto es un error, yo ya me voy. -Dijo Eduardo y se disponía a salir. El viejo lo miró pensativo y le dijo:
 -Sí, es lo que todos creen. Existen y luego piensan, por tanto dicen: "Esto es un error, eso también es un error, esto, aquéllo" Bah.
 -Tranquilo viejo, ya deja esa pipa. El mundo sigue girando. Esto fue un error. Hasta luego.  
 Eduardo atravesó el local con pasos largos y rápidos. El viejo todavía alcanzó a preguntarle algo:
 -Hey, ¿Y el mundo hacia dónde gira?
   Eduardo pensó en la pregunta en el instante en que se imaginaba cómo había llegado a ese local tan exótico. ¿Había tomado el camino a la izquierda o a la derecha? No lo recordaba, no lo sabía. No sabía si no lo recordaba, pero lo que sí sabía era que el mundo seguía girando.

Gitanos

 "La muerte no existe. Nunca existió, nunca existirá."
   R. Bradbury (1920-2012)