Joel sonrió y lo miró fijamente:
-¿Tú crees que se me olvide?-Que se te olvide ¿qué?-Ya sabes.-¿Qué?-El sentimiento de ese líquido espeso y caliente quemándome el brazo.-¿Cuál?-Y despertar y no sentir nada.-Supongo Joe, son de esas cosas con las que tendrás que aprender a vivir, no siempre tenemos todo lo que queremos.-Pero recuerdo cómo me quemaban las venas, estaba en la camilla, en el elevador, apenas podía hablar. Todavía estaba consciente ¿sabes?
-Si.
-Todavía estaba consciente. De hecho le hacía plática al pinche cabrón. Y el hijo de puta simplemente me daba el avión, no me volteaba a ver, luego me vació toda la jeringa el muy cabrón. Solo sentí caliente el brazo. Y luego me metió a la máquina de resonancia como si nada el muy ojete. Me inyectó tan rápido que no podía mover el cuerpo pero no perdí la conciencia.-¿Y qué hiciste?-Tuve que miarme encima.-Cómo crees.
-Es real. Tuve que miarme encima, en cuanto lo hice me sacaron de la resonancia y me llevaron a la habitación.-¿Y qué hiciste después?-Me dieron de alta esa semana, creo.-¿En serio?-No se. En realidad creo que aquí no han dado de alta a nadie ¿verdad?-No lo se Joe, dime tú.
