| Hoy que vi a mi terapéuta, el Dr. Sánchez, me dijo: -Luis, hoy vamos a hacer algo distinto. Quiero saber cómo eras en la escuela. -No creo. -Si, si, insisto. ¿Por qué no me platicas un día cualquiera? -¿De escuela? -Si. |
El profe me había citado el jueves a las cuatro y media en su cubículo. Llegué en punto. Apenas terminé de comer y tenía clase a las cinco. Vi que Javier recién salía del cubículo del profesor y con una sonrisa irónica me dijo: "Suerte". Crucé el pasillo. Encontré al profe absorto en su computadora y al cabo de un momento dijo: "Adelante". Pero entonces levantó la vista y me reconoció:
- Ah, eres tú Luis. Aquí está tu texto. No fue lo que pedí.Si profe, mejor vamos a usar referencias circulares. ¿De verdad es tan difícil de entender? En el texto, la palabra "tobillo" es la palanca que mueve al mundo, la primera idea, la chispa original y adecuada. Dicen que dicen que discurso no es solo lo que se dice, sino todo lo que no se dice. Digo. Pero dije:
- Pero profesor, usted dijo que ...
- Yo les pedí un texto creativo sobre los tobillos.
- Si, exacto, es por eso que escribí ...
- Y en ningún momento mencionas la palabra tobillo.
- Bueno es que ...
- Profesor, omití la palabra "tobillo" deliberadamente. Y es que ...El profe realmente esperaba una de esas definiciones recursivas tipo: El punto está definido por el espacio que ocupa el punto... en el espacio... del mismo punto... después de definirse. Pero solo después de definirse y no antes. De esas definiciones que se pueden prolongar indefinidamente, ad infinitum. Y al parecer yo debí sustituir los puntos por tobillos, o por uno de ellos en todo caso... después de todo, ese era el punto.
- Sí, si. Eso veo, pero no tiene ningún sentido. Ya te dije, no fue lo que pedí. Tal vez si te molestaras en poner atención en mis clases y llegaras temprano tendrías mejores calificaciones.
- Y dime, ¿qué no se te ocurrió otro nombre? ¿Tenías que usar al doctor Sánchez?Eso era cierto y era sin duda una gran casualidad. Asombrosa de hecho.
- Es que ...
- Esque, esque. ¿Te hace gracia? ¿Te parece gracioso que trabaja con nosotros en la enfermería?
- Así se llamaba el doctor que me operó cuando me fracturé el tobillo a los doce.
- Claro Luis, todo para ti es una gran broma.Recordé la casualidad y sin querer dejé escapar una sonrisa. Al profesor no le pareció gracioso, hice un esfuerzo por guardar compostura. Por la ventana podía ver a Paulina. Su cara, su risa y sus formas perfectas. Entonces el profe me miró fijamente.
- Lamento decirte esto Luis, pero las ideas no bastan. Tu constante ausentismo, siempre tarde y ahora esto. Es una burla hijo. Sigue así y nunca llegarás a nada.El profe hablaba. Sus palabras resonaban: "Nunca llegarás a nada", doble negación: Siempre llegarás a algo. Yo no podía dejar de ver a Paulina y pensaba en llegar a ella. Siempre pensaba en llegar a ella. Es decir, asentí firmemente con la cabeza a cualquier ruido que emitía el profe. Ella se levantó pero no pude ver mas, el profesor cerró la persiana y me entregó el texto:
Echaba de menos trabajar contigo. Y es que nos llevábamos tan bien, tú y yo. De derecha a izquierda, de arriba a abajo. Yo y tú; pareja equilibrada. Yo, tú, pareja articulada. Te digo que tuve mucho tiempo para pensarnos y valorarnos. Por aquélla época no andábamos juntos para ningún lado, dejamos de seguirnos los pasos y yo me vi forzado a poner nuestra relación en perspectiva. Si he de ser franco, la verdad es que me aligerabas la carga. ¿Qué no es eso de lo que se trata, de compartir el peso? Y en todo eso pensaba cuando entró el doctor. Entonces tomó ese instrumento que parece sierra, ese que de pronto comenzó a emitir chillidos agudos mientras lo encendía. Y tú sentiste calor al primer contacto, después miedo. Finalmente pude verte, pálido y flaco, tras haber permanecido inmóvil, escondido detrás de esa bota de áspero yeso que yace ahora abierta sobre el piso del consultorio del Doctor Sánchez.
